El sector de cava cerró un año 2024 muy complicado por la caída de las ventas. No obstante, ese año también aumentó el número de elaboradores.
El cava es un vino espumoso de calidad, elaborado por fermentación en botella según el método tradicional. Para su elaboración se añade al “vino base” azúcar y levaduras y se embotella. Las botellas obtenidas se almacenan en posición horizontal en las bodegas o cavas y allí se produce la segunda fermentación con la formación de espuma. Finalizada esa segunda fermentación y su posterior crianza (de nueve meses a 2 años), se realiza otra nueva operación denominada “removido”, con la cual se conduce el sedimento de levaduras hacia el cuello de la botella, junto al tapón. Tras el “removido” se produce el degüelle, que consiste en abrir la botella para que la propia presión haga saltar el sedimento, quedando el vino brillante. Finalmente, la botella se rellena con el mismo cava obtenido, añadiendo o no el licor de expedición (mezcla de vino y azúcar) para obtener los distintos tipos de cava, en función de su contenido en azúcares.
La producción nacional de cava está amparada por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Cava, que tiene ámbito nacional, aunque la mayor parte de las zonas productoras están en Cataluña.
En concreto, la denominación de origen Cava ampara la producción de 159 municipios: 63 de la provincia de Barcelona, 52 de Tarragona, 12 de Lleida, 5 de Girona, 18 de La Rioja, 2 de Zaragoza, 3 de Álava, 2 de Navarra y los de Requena (Valencia) y Almendralejo (Badajoz).
Según los datos del Consejo Regulador de la DO Cava hay registradas 5.874 explotaciones, con una superficie de 37.502 hectáreas (unas 500 menos que un año antes). De esta superficie, el 36,6% son viñas con uvas de la variedad macabeo; el 26,3% de la xarel-lo; el 19,2% de perellada y casi 7% de chardonnay.
La producción de botellas de cava durante 2024 llegó hasta casi 218 millones, lo que supuso un descenso con relación al año anterior. De la producción total, 37,3 millones de botellas fueron cava de producción ecológica, lo que supuso un crecimiento de 5 millones de botellas respecto a 2023.
La mayor parte del cava se comercializa a través del canal alimentación y la zona de mayor consumo de cava está en el noreste del país, con Barcelona como epicentro.
En este sentido, de las ventas totales en 2024 el 35,8% corresponde al mercado nacional; el 34,5% al mercado comunitario y el 29,7% al mercado exterior (países terceros), según los datos del Consejo Regulador. Respecto al año anterior, bajó el porcentaje de ventas a la UE.
En 2024 el número de empresas elaboradoras de vino base ascendió a 143 (2 menos que un año antes) y el de las empresas elaboradoras del cava en 200, según datos del Consejo Regulador.
Las bodegas que forman la DO Cava facturaron en 2024 un total de 2.270 millones de euros, unos cien millones menos que en el año anterior.
El sector bodeguero del cava se encuentra dominado por dos grandes grupos de capital español, aunque con fuertes procesos de internacionalización.
Aunque hay otro grupo empresarial que factura más porque tiene otras líneas de negocio distintas al cava, el líder sectorial registró unas ventas en 2024 de 330 millones de euros y produjo cerca de 90 millones de botellas de cava. Esta empresa destaca por liderar el mercado exterior.
El segundo grupo tuvo unas ventas de 175 millones de euros y es hegemónico en el mercado interno.
La buena marcha de las exportaciones confirmó la universalidad del cava. En 2024, el 64% de las ventas totales se realizaron en los mercados internacionales.
Según los datos del Consejo Regulador de esta DO, se exportaron 140,1 millones de botellas (entre países terceros y mercado comunitario), un volumen muy por debajo del exportado en el año precedente. Las ventas a países terceros descendieron un 10,9%, mientras que en los países de la UE se redujeron un 23,3%.
Ese año, Bélgica pasó a ser el primer destino de las exportaciones de cava, tras ganar posiciones frente a Alemania, que era el primer comprador en el año anterior. No obstante, también los belgas redujeron sus compras respecto al año anterior.
El segundo país que más cava compró en 2024 fue Estados Unidos y el tercero, Reino Unido.

Por su lado, las importaciones de vinos espumosos, en especial de champán francés, son mucho menos importantes que las exportaciones de cava.
En el año 2024, se compraron en el exterior 12 millones de litros, más de 2 millones por encima del volumen importado en el año anterior. De este total, 3,1 millones de litros eran champán y el resto, otros vinos. Ese año se compró menos champán que un año antes.
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