La cadena alimentaria, definida como el conjunto de procesos que abarca desde la producción agrícola hasta el consumo final, es una estructura compleja que garantiza el suministro de alimentos a la población mundial. En este engranaje el papel de las mujeres ha sido históricamente esencial, aunque sistemáticamente invisibilizado. En contextos rurales y urbanos, las mujeres participan activamente en la agricultura, el procesamiento de alimentos, la distribución local, la comercialización informal y la gestión de la alimentación en los hogares. (Briz, J., de Felipe, I. 2011)
A pesar de su protagonismo, las mujeres se enfrentan a barreras estructurales que dificultan su plena participación en condiciones de igualdad. Desde el limitado acceso a recursos productivos hasta la exclusión en espacios de decisión, estas desigualdades no solo vulneran los derechos de las mujeres, sino que comprometen la eficiencia, sostenibilidad y equidad del sistema agroalimentario. Analizamos el rol de las mujeres en la cadena alimentaria, sus principales desafíos y las estrategias necesarias para fomentar su empoderamiento, en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), particularmente el ODS 2 (Hambre cero) y el ODS 5 (Igualdad de género).