“La Estrategia Nacional de Alimentación marcará el futuro de la cadena alimentaria en España”
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El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas Puchades, presentó el pasado mes de julio la Estrategia Nacional de Alimentación, que tiene como misión articular un sistema alimentario integral, sostenible y competitivo, profundamente arraigado en el territorio, que se base en la diversidad y en la producción de alimentos saludables, accesibles y de alta calidad, reconocidos y valorados por los consumidores.
En su presentación, el ministro propuso abrir un proceso de debate y reflexión, reclamando la participación más amplia posible en el proceso de elaboración, de tal forma que la Estrategia Nacional de Alimentación sea lo más completa posible y, sobre todo, útil para todos los eslabones que forman parte del sistema agroalimentario español.
En esta entrevista con Distribución y Consumo, Luis Planas explica con detalle los avances en este debate, los objetivos de la Estrategia Nacional de Alimentación y la trascendencia de este proceso colectivo para sentar las bases del futuro en todo el sector agroalimentario, la industria y el consumo en España.
La Estrategia Nacional de Alimentación (ENA) marcará sin duda el futuro del sector agroalimentario, la industria y el consumo en España. ¿Cuáles son los pilares fundamentales de esta estrategia?
La Estrategia Nacional de Alimentación (ENA) está diseñada para identificar los desafíos y aprovechar las oportunidades del sector agroalimentario y pesquero en España. Marcará el futuro de un sector agroalimentario sostenible, rentable y viable.
En un escenario de cambio climático, inestabilidad geopolítica y transformación tecnológica es necesario cambiar la forma de producir, comprar y consumir alimentos. Al mismo tiempo, es preciso garantizar los medios de vida de los productores y de los actores de la cadena de suministros para que obtengan unas remuneraciones justas y que generen nuevas oportunidades de desarrollo.
La estrategia se basa en seis pilares fundamentales: la seguridad alimentaria, entendida desde el punto de vista de garantizar abastecimiento de alimentos seguros y accesibles a la población; la sostenibilidad, con iniciativas en el ámbito de la economía circular, la reducción del desperdicio, el fomento de la producción ecológica y de las áreas rurales para garantizar el relevo generacional; la nutrición y salud con el foco puesto en el papel de la alimentación en la prevención de enfermedades; la innovación y la tecnología como palanca para mejorar la productividad y la competitividad; y el consumidor como actor clave en la alimentación, ya que sus decisiones de compra tienen un efecto dominó que influye en toda la cadena de valor alimentaria.
¿En qué punto está la elaboración de la ENA y cuándo está previsto que pueda ponerse en marcha?
La estrategia será el resultado de un proceso participativo en el que están implicados todos los agentes del sector. Se han celebrado 3 foros participativos, en Córdoba, León y Barcelona, de los que han salido ideas muy interesantes.
Hemos mantenido más de 40 de reuniones con organizaciones y asociaciones relacionadas con la alimentación para enriquecer la estrategia. En diciembre me he reunido con representantes de cooperativas y organizaciones agrarias, pescadores, industria alimentaria, distribución, consumidores, organizaciones medioambientales y sindicatos. En el marco de los Consejos Consultivos de Agricultura y Pesca, he pedido a los consejeros y consejeras de las comunidades autónomas su colaboración en esta planificación estratégica en torno a la alimentación, en la que también hemos contado con las aportaciones de la ciudadanía a través de un buzón de participación.
Queremos que todo el ecosistema alimentario, desde la producción hasta el consumidor, contribuya con su conocimiento y visión a esta estrategia. Necesitamos movilizar todas las capacidades, instrumentos y políticas ya existentes y definir las futuras, para avanzar hacia un sistema alimentario sostenible, diverso, competitivo y de alta calidad.
Esta ambiciosa estrategia estará concluida antes de final de año, una vez presentada al Consejo Económico y Social previo a su paso por el Consejo de Ministros de principios de 2025.
¿A qué sectores implica y en qué medida tendrá impacto en toda la cadena alimentaria?
La Estrategia Nacional de Alimentacion implicará a todos los sectores agroalimentarios e incluye, como digo, a los consumidores finales. Porque de esto trata la estrategia: desarrollar, desde el presente para el futuro, los instrumentos que mitiguen las incertidumbres a las que está sometida la alimentación en España y en Europa.
Sobre la cadena alimentaria, el impacto será absoluto en todos sus eslabones. Así está recogido en los pilares que se han definido. Somos plenamente conscientes de que es necesario cambiar la forma de producir, comprar y consumir alimentos para mejorar la huella ambiental y ayudar a mitigar el cambio climático. Y, proteger al mismo tiempo los medios de vida de todos los actores económicos de la cadena alimentaria, generar retornos económicos más justos y crear nuevas oportunidades de negocio.
Todo ello, sin perder de vista que la alimentación forma parte del día a día de los ciudadanos, y que incide directamente en su salud.
¿Cuáles son sus principales objetivos a corto y medio plazo?
El objetivo global es el de alcanzar la autonomía estratégica abierta, lo que implica asegurar el suministro de alimentos de alto valor añadido, sanos, seguros, sostenibles, de calidad y accesibles a la población. Debemos tener la capacidad de actuar de manera autónoma, pero sin caer en el proteccionismo que ponga en riesgo las relaciones comerciales internacionales. Somos el cuarto mayor exportador de la Unión Europea y el séptimo del mundo. Los acuerdos comerciales, basados en reglas, son beneficiosos para nuestros alimentos, reconocidos por su calidad en los mercados internacionales.
La estrategia va a ser la referencia para la formulación de las políticas públicas en el ámbito agroalimentario y pesquero que nos orienten en el futuro en la transición hacia un sistema alimentario sostenible. Asimismo, establecerá directrices generales, coherentes y transversales para abordar los desafíos de la alimentación, la seguridad alimentaria, la sostenibilidad ambiental y social, la rentabilidad en la producción de alimentos y la nutrición.
España es una potencia pesquera y agroalimentaria en Europa. ¿Cree que servirá esta estrategia para marcar agenda y adelantarse ante los nuevos desafíos del sector?
En los próximos años la alimentación va a constituir un elemento esencial de debate en la economía. En España queremos adelantarnos y establecer una posición propia. Somos una potencia agroalimentaria y pesquera y tenemos que ejercer como tal. Para ello es necesario que tomemos la iniciativa y que España realice propuestas y fije posición en ese debate europeo dejando su huella, en lugar de esperar a las decisiones finales que se tomen en Bruselas.
Partimos de una posición de liderazgo por ese triángulo que caracteriza a los alimentos españoles: calidad, seguridad e innovación. Esto ha permitido que la balanza comercial agroalimentaria española haya pasado de ser negativa a comienzos de siglo a contar con un superávit de unos 18.000 millones de euros, gracias a unas exportaciones que roza los 74.000 millones de euros anuales.
La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, reconoció que la alimentación constituye un pilar esencial de la economía y la autosuficiencia europea. El nuevo comisario de Agricultura y Alimentación de la Unión Europea, en los primeros 100 días de su mandato, presentará una Visión de Futuro para la Agricultura y la Alimentación. Es el momento oportuno para que nuestra estrategia influya en la definición de las prioridades de la Comisión Europea.
¿Es la autonomía alimentaria el principal reto de España y Europa?
El sector agroalimentario español es sólido, moderno y potente gracias al trabajo de todos los actores que lo componen, desde los productores primarios hasta la distribución. Esta fortaleza le permite jugar un importante papel en la consecución de uno de los principales retos que tiene la Unión Europea, asegurar su autonomía estratégica alimentaria.
Aún así, vivimos en un contexto con nuevos desafíos globales: transformación tecnológica, cambio climático e incertidumbre geopolítica, que genera volatilidad en los mercados, como hemos visto estos últimos años.
Todo ello, unido al crecimiento demográfico, la urbanización y los cambios en los hábitos de consumo pone a prueba la capacidad de los sistemas alimentarios para proporcionar alimentos nutritivos de forma medioambientalmente sostenible. Este es el reto que afrontamos.
Los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete adoptaron en junio la Agenda Estratégica 2024- 2029. Este documento establece las prioridades políticas y una hoja de ruta para avanzar hacia una UE más competitiva y fuerte ante las transformaciones tecnológicas y geopolíticas mundiales.
La agenda apuesta por la autonomía estratégica abierta y por reforzar la soberanía en sectores estratégicos, como el agroalimentario. Debemos hacer frente a los desfases en crecimiento, productividad e innovación respecto a los socios y competidores globales.
Por ello es fundamental fomentar un sector agrícola competitivo e impulsar la capacidad de I+D+i en tecnologías emergentes.
¿Cuáles son las claves para avanzar en sostenibilidad en un mundo global sin perder competitividad?
Lo he dicho muchas veces: sostenibilidad y rentabilidad van de la mano. No hay sostenibilidad sin rentabilidad.
La transformación digital es una necesidad para mejorar la competitividad y sostenibilidad del sector agroalimentario y del medio rural. La innovación y el conocimiento permitirán a agricultores y ganaderos ser más competitivos y respetuosos con el medioambiente.
Este Gobierno está comprometido con la ayuda a la innovación. Tenemos un sector agroalimentario que mira hacia el futuro y que invierte, cada año, unos 900 millones de euros en I+D que contribuyen a avanzar en esa posición de liderazgo.
Esa innovación tiene que llegar también a los más pequeños, a la agricultura profesional y familiar. Por eso apostamos por la formación y el asesoramiento en el sector agrario. El cuaderno digital de explotación supone un impulso importante para la digitalización del sector y el relevo generacional. Lo hemos introducido de forma voluntaria para que nadie vea un riesgo y sí un instrumento eficaz de gestión.
Hay que recordar que el sector agroalimentario cuenta en estos momentos con importantes apoyos para incorporar la innovación en sus explotaciones, procedentes principalmente de la PAC y del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Tenemos un sector dinámico y competitivo capaz de aprovechar estas oportunidades, y estamos creando las condiciones adecuadas para el desarrollo de empresas innovadoras.
El plan de modernización de regadíos sostenible emprendido por el Gobierno en el año 2022 es otra pieza clave para impulsar la rentabilidad y competitividad del sector agrario. El objetivo es aprovechar cada gota de agua y apostar por la eficiencia energética en los riegos. En total, está prevista una inversión, hasta 2027, de más de 2.400 millones de euros con fondos públicos europeos y nacionales y la participación de las comunidades de regantes.
La mejora de las variedades vegetales, a través de las nuevas técnicas genómicas, también son una valiosa herramienta de adaptación al cambio climático y de competitividad. La adopción de variedades mejor adaptadas a las condiciones climáticas, como las altas temperaturas, por ejemplo, es muy necesaria. Es importante que la Unión Europea dé luz verde a la nueva legislación que permita la aplicación de las nuevas técnicas genómicas (NTG) en la mejora vegetal, tal y como ya ocurre en Estados Unidos, Reino Unido o Australia. Será clave para el futuro de la agricultura ante el cambio climático.
¿Cómo llegará esta estrategia en la ciudadanía?
El consumidor es uno de los principales pilares de la estrategia. Es un actor clave en la alimentación, ya que sus decisiones de compra tienen un efecto dominó que influye en toda la cadena de valor alimentaria. Analizaremos tendencias de consumo, impulsaremos estrategias de comunicación en materia de alimentación y nutrición, búsqueda de dietas equilibradas, etiquetados más claros y sencillos, entre otros temas.
En definitiva, es una manera de conectar con la ciudadanía y de que ellos también sean participes de la importancia de formar parte de un sistema alimentario fuerte, sostenible, autónomo y adaptado a la sociedad en la que vivimos.
¿Puede tener impacto real en una alimentación más saludable?
Ese es también uno de los objetivos de la Estrategia Nacional de Alimentación, el promover la adopción de hábitos saludables en la población. Para ello, es importante la promoción y las campañas de comunicación, sobre todo, entre los más jóvenes.
La iniciativa “Alimentos de España” del ministerio pone el foco en la visibilidad con campañas y presencia en ferias internacionales para promocionar la calidad de los productos españoles. Además, es importante introducir el debate a nivel internacional sobre los beneficios de la dieta mediterránea para garantizar unos sistemas alimentarios seguros y saludables capaces de dar respuesta a los desafíos globales en materia de seguridad alimentaria y biodiversidad.
La dieta mediterránea no es solo un modelo nutricional, sino un estilo de vida, una filosofía basada en una forma de alimentarnos, de cocinar nuestros alimentos y compartirlos, de compaginar historia y vanguardia.
¿Qué papel cree que pueden tener Mercasa y la red de Mercas en esta estrategia?
Mercasa y la red de Mercas juegan un papel estratégico en la cadena de suministro alimentario, como lo está demostrando en estos momentos dando apoyo diario a los municipios afectados por la dana, así como en otras circunstancias con tensiones en los canales de comercialización.
Constituye, por tanto, un elemento clave para garantizar el abastecimiento de alimentos, promover la sostenibilidad del sistema y el acceso a una dieta saludable.
Para terminar, ¿cómo resumiría el propósito principal de la ENA?
La Estrategia Nacional de Alimentación va a ser un instrumento útil con el que construir las políticas públicas en materia alimentaria, siempre enfocadas a conseguir un sistema sostenible, competitivo y arraigado en el territorio. Para España, que es una potencia agroalimentaria con una producción muy diversa y modernizada, la estrategia será un eje que conecte agricultura, ganadería, pesca y acuicultura con salud, medio ambiente y hábitos alimenticios.
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