Comercio exterior hortofrutícola de España. Balance de un año complejo


José Álvarez Ramos Ingeniero Agrónomo 

Resumen: Este artículo analiza con detalle los datos de comercio exterior de frutas y hortalizas en 2022, así como su evolución temporal, tanto en volumen como en valor, analizando los factores que han influido en las variaciones más significativas por variedades, en gran medida provocadas por la climatología, valorando que las fortalezas competitivas del sector en España se siguen manteniendo. El artículo analiza también los retos estructurales que tiene que afrontar el sector hortofrutícola y la tendencia creciente en la compra de tierras de cultivo en regadío en España, con una fuerte demanda de los inversores tradicionales, como son las empresas agroalimentarias productoras y comercializadoras, a las que se han unido inversores no tradicionales, que han decidido diversificar, así como los fondos de inversión que han encontrado un sector con expectativas de alta rentabilidad.

Palabras clave: frutas, hortalizas, exportaciones, importaciones, tierras de cultivo, regadío, inversiones.

Teniendo en cuenta como se presentó el inicio del año 2022, con la invasión de Ucrania en febrero y sus consecuencias directas para el sector hortofrutícola, especialmente en el alza de precios de los insumos agrícolas y del transporte, no era arriesgado aventurar que nuestra exportación podría verse afectada en gran medida. Sin embargo, el balance final fue, en mi opinión, aceptable, porque si bien se ha registrado un descenso importante en el volumen de exportación, pasando de 13,435 millones de toneladas en 2021 a 12,035 millones de toneladas en 2022, el valor de la exportación ha subido de 15.680 millones de euros en 2021 a 15.930 millones de euros en 2022. Es decir, se ha conseguido un nuevo récord en valor absoluto.

Llama la atención la mejora del precio unitario del producto. En 2021 fue de 1,1671 euros/kg y en 2022 creció a 1,3236 euros/kg, es decir un 13,4% más. Este dato ha sido muy importante para compensar el encarecimiento de la producción y evitar el colapso de toda la cadena. También el saldo de nuestro comercio exterior hortofrutícola, exportación menos importación, ha tenido un superávit de 12.167 millones de euros, ligeramente inferior a los 12.421 millones alcanzados en 2021.

HECHOS MÁS DESTACADOS

Para hacer un análisis objetivo tenemos que partir de las cifras de exportación e importación y ver qué ha sucedido. Para ello, se pueden analizar las cifras del cuadro 1 relativas a la evolución de los intercambios en valor a lo largo de los últimos tres años. Se observa que el valor de la exportación hortofrutícola española tuvo un crecimiento importante en 2021, del 7,4% (1.086 millones de euros más que en 2020) y en 2022 subió un 1,6% (250 millones de euros más que en 2021). Destaca que el valor total de las hortalizas ha seguido un ritmo ascendente en estos tres años y, sin embargo, el valor total de las frutas ha sufrido un estancamiento con una ligera bajada en 2022.

El valor de las hortalizas exportadas en 2022 alcanzó la cifra de 7.086 millones de euros, 510 millones más que en 2021; destacando en primer lugar el pimiento con 1.326 millones (56 millones más que en 2021), tomate con 1.100 millones (+125 millones), pepino con 942 millones (+224 millones) y lechuga con 825 millones (-4 millones).

Por su parte, el valor de las importaciones hortícolas en 2022 fue de 1.172 millones de euros, 285 millones más que en 2021. Hay dos especies que tradicionalmente tienen un saldo comercial negativo: judía verde, procedente principalmente de Marruecos; y patata, con origen en otros países de la Unión Europea.

El valor de las frutas exportadas en 2022 alcanzó la cifra de 8.843 millones de euros, 261 millones menos que en 2021, destacando en primer lugar los cítricos: mandarina con 1.514 millones de euros (39 millones más que en 2021), naranja con 1.192 (-27 millones) y limón con 815 millones (+12 millones), seguidos de los frutos rojos: fresa con 711 millones (-10 millones), frambuesa con 484 millones (+26 millones) y arándano con 469 millones (-40 millones). El valor de las importaciones de frutas en 2022 fue de 2.591 millones de euros, 219 millones de euros más que en 2021. Las especies con saldo negativo son tradicionalmente la piña (procedente de Costa Rica), manzana (UE), kiwi (Nueva Zelanda) y plátano (Zona dólar).

Por otra parte, ha habido un hecho muy importante que ha sido el acusado descenso del volumen de exportación, pasando de 13,435 millones de toneladas en 2021 a 12,035 millones de toneladas en 2022, que representa una bajada de un 10,4%. Para tratar de explicar a que se ha debido, he considerado conveniente analizar las cifras del cuadro 2 (evolución de la exportación en volumen).

En las hortalizas ha habido un descenso en 2022 con respecto a 2021 de unas 400.000 toneladas (-7,0%), en un sector en que una parte muy elevada se produce en invernadero y está en menor medida sometida a las incertidumbres climáticas. En todo caso, el mayor precio unitario de las hortalizas ha compensado en valor esa bajada en volumen.

Donde se ha dado un descenso más destacado, de aproximadamente 1 millón de toneladas (-12,9%), ha sido en el sector de frutas que requiere, en mi opinión, de un análisis más profundo y detallado. Es por eso qué en dicho cuadro he incorporado una columna con las variaciones de los principales productos frutícolas agrupándolos, como hago habitualmente, por su afinidad de tipo de fruto o de género.

CUADRO 1. EVOLUCIÓN DE LOS INTERCAMBIOS ESPAÑOLES DE FRUTAS Y HORTALIZAS (en millones de euros)

PRINCIPALES PRODUCTOS EXPORTACIÓN (1) IMPORTACIÓN (2) SALDO (1)-(2)
2020 2021 2022 2020 2021 2022 2020 2021 2022
Ajo418409381121410406395371
Berenjena173183202111172182201
Calabacín406421484141419392407465
Cebolla1341401794251529289127
Coles581631635161316565618619
Judía524041142135147-90-95-106
Lechuga699827825253044674797781
Patata101111137275235363-174-124-226
Pepino6447189424616640712926
Pimiento1.1591.2701.3266055841.0991.2151.242
Tomate9359751.100152156206783819894
Otras hortalizas720851834153177214567674620
TOTAL HORTALIZAS6.0226.5767.0868968871.1725.1265.6895.914
Frutas tropicales:
Aguacate38739039334041140447-21-11
Caqui20520616411205205163
Mango98106110105110122-7-4-12
Piña22540107115134-85-90-94
Frutos rojos:
Arándano378509469157180215221329254
Frambuesa429458484188178242241280242
Fresa587721711473329540688682
Cítricos:
Limón901803815543680847767735
Mandarina1.4191.4751.5142945291.3901.4301.485
Naranja1.2661.2191.192162118931.1041.1011.099
Frutas hueso:
Albaricoque1481641123148164109
Ciruela107141126577102134119
Melocotón397442409138396439401
Nectarina4524924612310450489451
Frutas pepita:
Manzana1009290151156150-51-64-60
Pera9010476486457424019
Resto frutas
Kiwi476149233263244-186-202-195
Melón321312307666965255243242
Plátano627154178200259-116-129-205
Sandía444469513626498382405415
Uva de mesa412436403116132155296304248
Otras frutas300408351148184186176234165
TOTAL FRUTAS8.5729.1048.8432.2222.3722.5916.3506.7326.252
TOTAL FRUTAS Y HORTALIZAS14.59415.68015.9303.1183.2593.76311.47612.42112.167
Fuente: Elaboración propia con datos de FEPEX.

CUADRO 2. EVOLUCIÓN DE LA EXPORTACIÓN HORTOFRUTICOLA ESPAÑOLA EN VOLUMEN (en miles de toneladas)

PRINCIPALES PRODUCTOS EXPORTACIÓN
2020 2021(1) 2022(2) (2)-(1)
Frutas tropicales:
Aguacate138139149-10 (-7,1%)
Caqui210189119-70 (-37,0%)
Mango596562-3 (-10,7%)
Piña2328335 (+17,8%)
Frutos rojos:
Arándano668986-3 (-3,3%)
Frambuesa5963674 (+6,3%)
Fresa286316278-38 (-12,0%)
Cítricos:
Limón733734647-87 (-11,8%)
Mandarina1.3441.3251.245-80 (-6,0%)
Naranja1.6381.5651.61045 (+2,8%)
F. hueso:
Albaricoque969759-28 (-28,8%)
Ciruela8911694-22 (-18,9%)
Melocotón325344262-82 (-23,8%)
Nectarina329346277-69 (-19,8%)
F. pepita:
Manzana133110106-4 (-3,6%)
Pera10712293-29 (-23,7%)
Resto frutas
Kiwi283928-11 (-28,2%)
Melón433430337-93 (-21,6%)
Plátano9211270-42 (-37,5%)
Sandía839996680-316 (-31,7%)
Uva de mesa193200176-24 (-12,0%)
Otras frutas207254207-47 (-18,5%)
TOTAL FRUTAS7.4277.6796.685-994 (-12,9%)
TOTAL HORTALIZAS5.6635.7555.349-406 (-7,0%)
TOTAL FRUTAS Y HORTALIZAS13.09013.43512.035-1.400 (-10,4%)
Fuente: Elaboración propia con datos de FEPEX.

Así se observa que en frutas tropicales ha habido un descenso importante de 70.000 toneladas en caqui (-37%). Los frutos rojos han permanecido prácticamente sin variación, excepto la bajada de 38.000 toneladas en fresa (-12%). En cítricos, ha bajado el limón en 87.000 toneladas (-11,8%) y mandarina en 80.000 (-6%) y subido en naranja, con 45.000 toneladas más (2,8%), pero no son descensos muy significativos dado el gran volumen de exportación de los cítricos.

En frutas de hueso los descensos han sido importantes. Baja el albaricoque en 28.000 toneladas (-28,8%), ciruela en 22.000 (-18,9%), melocotón en 82.000 (-23,8%) y nectarina en 69.000 (-19,8%). En frutas de pepita, la manzana ha permanecido prácticamente estable y la pera bajó 20.000 toneladas (-23,7%). En el resto de las frutas ha habido descensos en 11.000 toneladas en kiwi (-28,2%), melón en 93.000 (-21,6%), plátano en 42.000 (-37,5%), sandía en 316.000 (-31,7%), uva de mesa en 24.000 (-12 %) y otras frutas en 47.000 (-18,5%).

Cabe preguntarse si esta bajada de 1,4 millones de toneladas ha sido coyuntural o estructural. En mi opinión ha sido coyuntural y, en ese sentido, FEPEX en su análisis de 2022 indica textualmente “El fuerte descenso del volumen exportado de frutas y hortalizas frescas se debe en gran medida a la climatología adversa, que ha provocado todo tipo de incidencias, como las heladas de la primavera que supusieron la fuerte reducción de la fruta de hueso especialmente en Aragón y Cataluña, o las incesantes lluvias durante los meses de abril y mayo en regiones eminentemente hortofrutícolas como Murcia. A lo que se sumaron las olas de calor del verano y un arranque de invierno muy cálido que ha afectado a las producciones hortofrutícolas andaluzas”. FEPEX también llama la atención al afirmar que “se requieren medidas específicas para fomentar las inversiones que permitan hacer frente a esta climatología adversa cada vez más presente” (medidas estructurales).

Mi impresión es que la bajada de producción ha sido en gran medida debida a la climatología y no tienen por qué saltar las alarmas en el sector. Nuestras fortalezas competitivas son de sobra conocidas y se siguen manteniendo, y la volatilidad del precio en los insumos también afecta a nuestros competidores por lo que hay que mantener la calma.

CAMBIOS ESTRUCTURALES NECESARIOS PARA MANTENER EL DINAMISMO DEL SECTOR

El análisis de la situación es que no se debe culpar de todo a la coyuntura de una climatología adversa y al hecho excepcional de la guerra y la volatilidad de precios, quedándonos solo ahí. Hay que abordar cambios estructurales para mantener el dinamismo del sector, tema que ya he tratado en otros artículos y que conoce muy bien el sector y que se vienen haciendo en mayor o menor medida. Cito algunos de los más importantes:

• Innovación varietal.

• Modernización de los sistemas productivos (invernaderos y plantaciones frutales).

• Buena programación de periodos de cultivo.

• Mayor concentración de la oferta.

• Internacionalización de las empresas exportadoras.

Hay un cambio estructural muy importante, sobre el que quiero detenerme, que se está dando actualmente y que va a afectar en gran medida a la modernización del sistema productivo del sector hortofrutícola. Me refiero al uso y tenencia de las tierras de regadío en gran parte de España. Creo que es pertinente tratar este tema por la importancia que puede suponer para el futuro de la producción hortofrutícola (frutas principalmente).

BOOM DE LA INVERSIÓN EN TIERRAS DE REGADÍO

Es un hecho constatado que se ha despertado un boom por disponer de superficie de cultivo de regadío y que se ha acentuado desde finales de 2022. En ese sentido, estudios recientes como el informe Suelo Agrario en España 2022 de Tinsa, así como diversos artículos y consultas realizadas con inversores y propietarios, avalan esta tendencia. Y no solo a nivel nacional sino internacional.

Cito algunas de las causas que están influyendo en este movimiento por disponer de suelo agrario de calidad (tanto compra como arrendamiento) y, como consecuencia, en la revalorización de las tierras de regadío. La primera de ellas es que, por supuesto, éstas tengan suficiente dotación de agua de riego, lo que supone una certidumbre de que la inversión será sostenible (duradera). En el caso de las plantaciones frutales y de otros cultivos leñosos (olivo, vid, frutos secos), con una duración comercial de 25-30 años, es vital esa garantía a la hora de realizar la compra o el alquiler de tierras de regadío.

Disponer de agua de riego de calidad está siendo más determinante que la calidad del suelo en la toma de decisiones de los inversores en la adquisición de tierras de regadío, aunque los profesionales sabemos que la calidad del suelo también cuenta. Otro hecho simultáneo que se está dando es la deslocalización de algunos cultivos hacia nuevas zonas de regadío donde es más fácil conseguir explotaciones de cierta dimensión que favorezcan la implantación de nuevas tecnologías.

Disponer de agua de riego de calidad está siendo más determinante que la calidad del suelo en la toma de decisiones de los inversores en la adquisición de tierras de regadío, aunque los profesionales sabemos que la calidad del suelo también cuenta. Otro hecho simultáneo que se está dando es la deslocalización de algunos cultivos hacia nuevas zonas de regadío donde es más fácil conseguir explotaciones de cierta dimensión que favorezcan la implantación de nuevas tecnologías

También se ha dado la circunstancia, no menos importante, de qué a la fuerte demanda de los inversores tradicionales, como son las empresas agroalimentarias productoras y comercializadoras, se han unido inversores no tradicionales que han decidido diversificar así como los fondos de inversión que han encontrado un sector, el agroalimentario, que normalmente no estaba presente en sus carteras, pero que en el periodo actual de volatilidad e incertidumbre está obteniendo rentabilidades que oscilan entre el 4 y el 11% (Tinsa).

Y esto no solo se hace extensivo a las tierras de cultivo de regadío, sino que estos fondos también están invirtiendo en empresas comercializadoras-exportadoras de estos productos agroalimentarios bien sea en fresco o transformados, favoreciendo la concentración de la oferta y la internacionalización de las empresas exportadoras.

Si bien los inversores, hasta la fecha, utilizaban más la fórmula de contratos de arrendamiento de larga duración (25-30 años), recientemente están optando, además, por comprar parcelas de cultivo, incluso pequeñas, qué por agregación consiguen alcanzar el tamaño de explotación adecuado para obtener economías de escala que mejoren la eficiencia y rentabilidad de las futuras explotaciones.

Sería aventurado predecir, en este momento, si esta escalada en el precio de la tierra cultivable se mantendrá por mucho tiempo o se estabilizará. Creo que se han dado varias condiciones que han dado lugar a que se monte esta “tormenta perfecta”, dado que, a las expectativas normales de demanda de plantaciones de leñosos, se ha unido la posible incertidumbre de los inversores de disponer de agua de riego suficiente en España o incluso fuera de nuestro país. También, y por qué no, el efecto llamada que puede haber tenido en los inversores financieros (no tradicionales en el sector) que alguna gran fortuna de renombre, como Bill Gates, haya apostado por la compra de tierras de cultivo (más de 100.000 hectareas en Estados Unidos).

Este cambio, tanto en la propiedad como en los arrendamientos mediante contratos de larga duración, va a tener una gran incidencia en el uso de la tierra y en el relevo generacional de los propietarios y, desde luego, donde se va a notar principalmente va a ser en la modernización empresarial con la llegada de nueva tecnología en la producción y comercialización de los productos agroalimentarios.

Hacer un análisis en profundidad de las posibles consecuencias socioeconómicas que puede tener este hecho supera el objetivo de este artículo. De hecho, la viabilidad productiva y económica de algunas explotaciones de regadío de pequeño tamaño estaban en el límite de la rentabilidad e incluso muchas de ellas estaban en riesgo de abandono por falta de rentabilidad o de relevo generacional. En cualquier caso, los inversores también están abiertos al alquiler a largo plazo con unos contratos cuya cuantía también se ha disparado. Es otra alternativa para aquellos que quieran mantener su propiedad y obtener unas buenas regalías.

Lo que no cabe duda es que la inversión en plantaciones leñosas representa una buena alternativa frente a producciones tradicionales de cultivos anuales menos rentables, con un mayor consumo de agua de riego y con menor valor añadido de los productos finales.

BIBLIOGRAFIA

ALVAREZ RAMOS, José (2022). ”Exportaciones españolas de frutas y hortalizas. Otro año de récord”. Distribución y Consumo. Nº 170. Vol .2. 2022. ALVAREZ RAMOS, José (2021). “Nuevo récord en la exportación de frutas y hortalizas”. Distribución y Consumo. Nº 166. Vol 2. 2021. TINSA. Informe Suelo Agrario en España 2022. Diciembre 2022.

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